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Soy Ari Vega, tengo 36 años y nací en 2089, en una era donde el diseño gráfico dejó de habitar las pantallas para integrarse con la vida misma. Me formé en los laboratorios bioregionales del sur, donde aprendí a traducir los pulsos del entorno en lenguaje visual. Mi trabajo combina biotecnología, diseño sensorial y memoria: creo artefactos que respiran, sienten y comunican. Desde el EcoTramado hasta el Resonador de Memorias, busco reactivar los vínculos entre materia y emoción, reconstruyendo las tramas visuales que el Gran Silencio fragmentó. Este espacio es mi bitácora sensoria: un registro de experimentos, mapas lumínicos y recuerdos que aún laten en lo visible.
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